domingo, 28 de junio de 2020

HASTA AQUÍ LLEGAN LAS LLAMAS DE SU LLANO




Tomás no se daba cuenta en aquella ocasión de que las metáforas son peligrosas, Con las metáforas no se juega" Ese es el cínico Tomás de una novela a la que le tengo bronca. Pero Tomás Martínez Sancho sí conoce los pelígros de la metáfora, porque no se distrae en levedades parmenídeas. Lo demuestra en este breve ensayo donde regresa a Rulfo con el cable a tierra. Cosas del eterno retorno que parecen fastidiar a Milan Kundera. Hay veces en que uno se siente más relector que lector. Esas veces se hacen cada vez más frecuentes porque hay libros a los que uno vuelve con su mala conducta heraclitana, para comprobar una y mil veces que el rollo no es la levedad pequeñoburguesa sino la insoportable pesadumbre del NO SER que Franz Fanon puso al desnudo.
Rúkleman Soto


Releo El llano en llamas, de Juan Rulfo. Me cautiva la potencia con que su imagen llega al presente: el carácter de una literatura, tan particularmente mexicana y tan concretamente situada en el inmenso espacio del llano y el tiempo de las primeras décadas del siglo XX, universalizada en su humanidad, para ser evocada desde la realidad actual de pandemia con inusitada fuerza. Veo mi barrio, el mundo, en tiempo de pandemia, como un llano inmenso, también en llamas.

Unos hombres caminando varias jornadas, bajo un sol canicular, día y noche sin descanso que, en el exceso de vigilia, indistinguen las horas, sueño y realidad. ¿No es un tanto así la pandemia: increíbles historias entretejidas con nuestras cotidianidades?

Luvina es un Cerro y es el caserío a su sombra. Rulfo le dedica un relato. Un hombre cuenta, en una taberna, su memoria de Luvina. Su llegada con su mujer y sus niños, y su estancia allí por quince años. Parece hablar con un recién llegado que hacia allá dirige sus pasos, mientras saborea algunas cervezas calientes. Finalmente, cae rendido sobre la mesa. Realidad y fantasía se entremezclan a lo largo del relato. Luvina se describe como un pueblo sin gentes, casi fantasmal. Van apareciendo algunas mujeres, de negro, aguadoras nocturnas; van mencionándose ancianos y niños, como únicos referentes de vida; va desdibujándose el tiempo, en días repetidos, sin afanes. El viento emerge como acompañante; su ruido equivale al puro silencio. Tras lo vivido en Luvina, el protagonista y relator ha quedado anclado a un sopor aletargado y antiguo, de madera rezumante corroída por el comején. Tabernero y oyente se esfuman en el trayecto narrativo, casi onírico, en un silente estando-sin-estar.

Pobres arrojados a su destino, en medio de calamidades, perdida toda esperanza: realidad actual. Como esa muchacha de otro de los relatos de Rulfo, para quien el padre reservaba la vaquita que el torrencial aguacero se llevó. Con el animal patas arriba en medio de la corriente, ven irse (el padre, la muchacha y su hermano) las posibilidades de una vida diferente a la de sus hermanas, lanzadas al mundo. Así se sienten quienes quedaron sin empleo en medio de la pandemia, y malviven sin ingresos fijos, y arriesgan en el día a día su salud, su futuro y el de su familia, sin mayores alternativas, especialmente en países donde el sentido social del Estado desapareció hace tiempo.

En otros relatos más, se muestran las fuerzas de guerra encontradas, cristeros y gobiernistas, con persecuciones y ahorcamientos finales, o figuras huidizas que logran salir con vida del modo más inesperado. En lo inmediato, evocan la invasión de los mercenarios a Venezuela, y su escapada por nuestros parques intrincados, para luego ser atrapados. Y más allá de la similitud literal, el simbolismo de las armas en pugna, los imperios pretendiendo imponerse en la lucha global, los juegos subterráneos, las confrontaciones a distintos planos, más allá del militar, y que en la pandemia cobran relieve: lo tecnológico, lo científico, lo mediático, lo financiero…

“Diles que no me maten” es un relato sobresaliente. El título corresponde a la frase que un padre dice al hijo. Es otro hijo el que ha llegado de lejos a vengar la muerte del padre ocurrida hace muchos años, a causa de unos animales que traspasaron la cerca para alimentarse. Relato de venganza, al igual que el que lleva por título “El Hombre”. En la película “Valor de ley”, dirigida por los hermanos Coen, puede seguirse el argumento de la venganza, que es justicia vindicativa, y que se establece a partir de una cita del texto judeo-cristiano, Proverbios 28,1: “Huye el impío sin que nadie lo persiga”. Y unas palabras sobre la justicia en esta tierra, que siempre llega. “En este mundo se paga todo antes o después. Nada es gratis, salvo la gracia de Dios”. Sin embargo, parece que ni eso es gratis, pues fue el mismísimo D. Bonhoefer, protestante alemán víctima del nazismo, quien se refirió a la gracia barata –malentendido sobre la gratuidad de Dios- y la gracia cara, que exige compromiso personal. En fin, solo un paréntesis en este discurrir de venganzas.

Y ya, puestos a tocar el tema religioso, de vuelta a los relatos de Rulfo, menciono uno en el que se presenta la “canonización” que un grupo de beatas pretenden, de cierto santón desaparecido, cuya vida se revela como gran falsedad cuando acuden al compañero y testigo cercano de sus andanzas, y les enrostra lo que en realidad ellas ya conocen. Inmediatamente se evocan los juegos actuales de intereses, de grupos religiosos y filantrópicos que promueven acciones con perfiles políticos claramente identificables. Algunos impulsaron, por ejemplo, la emigración de venezolanos y la financiaron, y ahora no mueven un dedo para apoyarles en su retorno, cuando la situación de pandemia los lleva a la desesperación e incluso a la muerte. Ni que hablar de la puesta en escena, con biblia en el centro, durante la proclamación de presidenta en Bolivia; o las más recientes amenazas de sanciones realizadas por Trump contra China, aludiendo razones religiosas.

De los relatos de Rulfo y la pandemia, salto a otra perspectiva. La mirada, que voy haciendo mía, parte de mí, dirigida hacia la Memoria Histórica de Mendavia, mi pueblo natal, en los años de la Segunda República y la posterior represión falangista y franquista, no está lejos de estas historias de raptos de mujeres; venganzas o desapariciones, como la realizada contra el santón Anacleto; familias divididas, como la de los dos Euremios, padre e hijo, uno en cada bando; exposición pública de cadáveres, para generar terror; tabernas de la narrativa y la memoria… Son tan reales estas historias, que el género cuento se ve importunado por el de crónica o relato oral tradicional. La memoria sostenida en el tiempo por mis paisanos, no se aleja demasiado de estos relatos de Rulfo, ni siquiera en la forma. Los acercan, incluso, detalles como el uso de nombres de las personas de la época: Urbano, Anacleto, Melitón, Matilde, Lucio, Magdalena, Ignacio, Margarita, Justo, Justino, Urquidi (Urquizo); el uso del artículo femenino, para las mujeres y el uso de apodos (la Berenjena, la Arremangada…); y hasta el modo popular de contar las historias en los corrillos: Acuérdate…, Ya lo verá usted…, Me acuerdo muy bien… con el que se hace partícipe de la memoria antigua al oyente; el detalle vivo, la estampa descrita con minuciosidad; el instante preciso, a veces buscado en medio de un tiempo que pretende evadirse sin conseguirlo: fue el 21 de septiembre, poco después del temblor.

Es similar al modo de contar que tiene mi vecino, exguerrillero de la década del 70, en Venezuela. Sus relatos de selva, de acciones justicieras, de persecuciones, con la memoria de los detalles y los nombres o apodos, con el anecdotario concentrado en rostros e instantes, en la estampa fotográfica de lo vivido con intensidad. Las memorias populares están interconectadas.

Comedia para la posteridad, consideró Dante la vida sobre la tierra, con posible final feliz. En reciente relectura psicótico-grotesca, von Trier (La casa de Jack, 2018) le asigna otro final al humano con su mal a cuestas: llamas eternas. Fuego y azufre apocalítico donde acaba el simbólico dragón maligno del “libro sagrado”.

Llano en llamas, memorias del infierno, de las tragedias sociales sin resolver. Y, sin embargo, narrar, apalabrar el mal, parece tener un componente catársico. Apostó por ello como terapia Viktor Frankl, con su logoterapia. Y así creo sucede con las memorias orales del sufrimiento de nuestros pueblos. También es cierto que puede resultar en desviación insana masoquista, el narrar sin objeto, la palabra sin pies, sin manos, sin corazón.

¿Será posible una avanzadilla por la realidad, acompañados por la sabiduría de algún Virgilio, que nos permita elevarnos –desde la realidad nombrada del mal- a círculos superiores de humanidad? Se solicitan Beatrices y Bernardos que nos echen una mano.

domingo, 14 de junio de 2020

PLACER Y PASIÓN, BACH Y ELEONORA


Revisando algunos textos de Byung-Chul Han, me encontré con un ensayo sugerente que me conectó con mi amiga Eleonora. “Dulce Cruz” se llama el escrito breve, y hace parte de un texto mayor: Buen entretenimiento

En ese ensayo, debate el autor sobre el sentido de la música sacra o litúrgica y, en especial, sobre la simbiosis de placer y sufrimiento que en ella se pone de manifiesto. No sé si simbiosis sea la palabra adecuada. En todo caso, a la presencia de ambos, placer y sufrimiento. Comienza observando la polisemia de la palabra pasión, a veces padecimiento y otras apasionamiento. B. Han dedica una buena parte de su escrito a Bach, su "Pasión según San Mateo", y su "Oratorio de Navidad". Copio a continuación los párrafos conclusivos: 

Bach hará que esta aria de la voluptuosidad satánica reaparezca precisamente en el Oratorio de Navidad como nana para Jesús. Pero su procedimiento paródico emplea un texto distinto como base para la composición. La «Canción del descanso» que surgió así ya no representa aquella voluptuosidad satánica que Jesús tendría que rechazar a favor de la virtud o de la redención de la humanidad, sino que más bien se evoca un dulce placer al que el niño debe entregarse sin ofrecer ninguna resistencia: 
¡Id, pastores, id / a contemplar el milagro, / y hallaréis al Hijo del Altísimo / acostado en un duro pesebre, / cantadle junto a su cuna / en un tono dulce / y con todo el coro / esta canción del descanso! / ¡Duerme, mi niño, disfruta el descanso / y vela por él antes que por toda prosperidad! / ¡Reconforta el pecho, / siente el placer / cuando regocijamos nuestro corazón! 
Al menos a nivel musical el procedimiento paródico de Bach hace que Dios se fusione del todo con la voluptuosidad. Resulta inusual el requerimiento que se hace a Jesús: «Reconforta el pecho, / siente el placer». Aquí sigue resonando el aria original de la voluptuosidad sin límites: «¡Saborea el placer / del lascivo pecho / y no admitas límites!». Con su procedimiento paródico, aunque de manera no intencionada, Bach incorpora la voluptuosidad a la historia de la salvación y de la Pasión. Tampoco la Pasión según San Mateo termina con un sufrimiento horrible, sino con una dulce canción. Tras haber sufrido toda su Pasión, Jesús se adormece «sumamente alegre». El estribillo «¡Jesús mío, buenas noches!» hace que la parte final de la obra suene como una nana, como una canción de despedida que parece dar la bienvenida a un tiempo distinto, a otra forma de estar aquí que ya no necesita ninguna redención: 
¡Jesús mío, buenas noches! / […] ¡Reposa dulcemente, dulcemente reposa! / ¡Reposad, miembros exangües! / Que vuestra tumba y vuestra lápida / sirvan de cómoda almohada / a la conciencia amedrentada / y sean lugar de descanso para las almas. / Sumamente solazados se cierran ahí los ojos. 
Recordé algunos diálogos que sostuve con mi amiga cantante en torno a su preparación para la aria "Erbarmedich" (Ten piedad de ti mismo). Fue una época intensa. La Pasión es una belleza, una de las obras más importantes en la historia de la música –me decía. Eleonora cantaba las arias para contralto. El "Erbarmedich" es de lo más hermoso que hay para ese tipo de voz. Aparece después de que Pedro niega a Jesús y el gallo canta tres veces, entonces él se pone a llorar y ahí se escucha esa aria. Todo esto me lo contaba con gran entusiasmo. 

Busqué la “Erbarmedich” en youtube y la conseguí en varias versiones. Me gustaron –a mí, un pobre mortal en lo que a música se refiere- las voces de J. Hamari, Marilyn Horne, K. Ferrier y M. Kozena. Vi que es una aria muy apreciada porque le dedican muchos artículos y versiones. Estuve así recordando a mi amiga, ¡imaginando –afinando el oído- como sonaría la aria con su voz! También conseguí la traducción del texto de la Pasión de Bach, y en concreto la de esa aria. Es de mucho sentimiento: llanto, angustia y deseo de volver con Jesús. 

A los pocos días, Eleonora me aclaraba que K. Ferrier era una leyenda, una de las primeras contraltos que hizo carrera. Muchos la aprecian por su cálida voz y musicalidad, empezó a estudiar canto recién a los 30. Lamentablemente murió de cáncer, muy joven, entrando en los 40. Sus pocos años de carrera la inmortalizaron hasta hoy. Marilyn Horne, tenía una voz enorme y buena técnica, cantaba cosas de virtuosismo, pero no llegaba al corazón, difícilmente conmueve. Luego, M. Kozena, de una técnica perfecta y muy musical, pero que en realidad es soprano y no mezzosoprano, debería cantar repertorio más agudo. Si se pone atención, el registro grave de ella es muy débil, no se compara a Ferrier. 

Todavía espero poder escuchar la versión de Erbarmedich de mi amiga. Me lo debe. Pasaron unos meses, y mi amiga andaba preparando el "Oratorio de Navidad": Tres arias muy bonitas que irradian mucha ternura porque la contralto aquí representa a María. Una de las arias se llama "Schlafemeinliebster" (Duerme, mi querido) y es como una canción de cuna al Nino Jesús. La otra se llama "BereitedichZion" (Prepárate, Sión) y la canta María estando embarazada, anunciando al pueblo la llegada del Redentor. Y la última aria se llama "SchliessemeinHerz" (Guarda mi corazón) y es un canto de fe: dice “guarda mi corazón este santo milagro”. 

Recordando aquellos momentos, los relacioné con este interesante ensayo. Placer y Pasión, todo en uno. Me gustó el ensayo, pero me dije: ¿quién pude conocer mejor el alcance de estas reflexiones que mi gran amiga, aunque la tenga un poco olvidada, Eleonora? Aunque no habíamos hablado específicamente de este asunto –placer y pasión-, ella habría cantado el dolor y la dulzura en esa misma época. Y habría sentido, sin duda, el entrecruzamiento de emociones: la Dulce Cruz de la vida. 

Cuéntame, Eleonora, ¿no es verdad?



viernes, 12 de junio de 2020

DEL POEMA BREVE Y OTROS ABISMOS



Para cierta mirada, la brevedad aterra. Como lo hace el infinito. El cosmos extenso o el vacío total. ¿No son una y la misma realidad, abismo e infinitud? El abismo caótico y sin fronteras, ¿no fue acaso leído como nada, por el pensamiento helénico, que interpretó los relatos cosmogónicos hebreos? Así la creación se convirtió en una suerte de ejercicio de ordenamiento del mundo. Así fueron señalados los ritmos de la naturaleza, definido el marco de la existencia y establecidos los parámetros de la ruta vital.
El minimalismo en el arte es aterrador. Como lo es, en particular, en la literatura, y más específicamente en el poema breve. Roland Barthes (El imperio de los signos, Mondadori, Barcelona 1990, 100-112) considera al haiku japonés una aventura lingüística, un arriesgo salto hacia lo anterior al lenguaje, y le atribuye una metafísica cercana al budimo zen, sin sujeto –vaciado del alma parlachenta- y sin Dios.
Y es que el apuntamiento a la brevedad puede ocasionar lo que excelentemente metaforiza B. Brecht en un memorable relato corto, pero no tan mínimo, titulado, en la versión leída en mi juventud y que ahora evoco, Materia y Forma; relato en el que narra la aventura del jardinero que, con pretensión de darle la forma exquisita a un seto ornamental, lo va dejando tan sin hojas y, luego, tan sin ramas que, ya en su puro tronco, dejó de ser seto.
Materia y forma van de la mano, podríamos pensar. El poema breve no lo puede ser tanto que desaparezca en la síntesis perfecta, no puede ser tan breve que pierda totalmente contenido, que se haga nada. ¿O tal vez este sería el límite del poema, su tendencia a cero, su carácter asintótico? ¿Surgirá de ahí su carácter misterioso y aterrador?
Es algo similar a lo que se percibe en cierto cine de autor. Las películas de Tarkovski (y algunas de Aronofski o Godard) son paradigmáticas. Dicen tanto para algunos de sus seguidores consecuentes, como dicen nada para sus detractores. Unos ven sugerentes significados tras el símbolo o el silencio, como otros solo perciben elipsis y narrativa hueca. Así sucede incluso con películas de corte tan diferente como pueden ser Guerra Fría, del polaco Pawlikowski o Clímax, de Gaspar Noé. Muchos de los significados dependen del que las mira. Su sentido depende, en buena medida, de lo que se quiera extraer de ella. Las elipsis y aperturas permiten ser llenadas a gusto del intérprete -dirán. ¿Se trata, tal vez, de abandonarse al ritmo de las sensaciones? ¿Se trata solamente de abrir la razón a nuevos modos de experiencia sensitiva? Y, si se trata de algo más, ¿en qué consistirá el proceso de vaciamiento que permita entrar en el mundo nuevo del autor? ¿Es humanamente, psicológicamente, tal vaciamiento? Y, al fin y al cabo, si se entra en un nuevo modo, ¿no quedó frustrada la intención del vaciamiento?
Volviendo a los desafíos de la espiritualidad “minimalista”, ¿no estaríamos cerca de los místicos de la nada y el no saber? Juan de la Cruz, Teresa, Maestro Eckhart, Tautero, Suso…, ¿no estamos a mano con Schopenhauer? Difíciles vías para el espíritu humano.
Evoco mis lecturas de Georges Didi-Huberman. Lo que vemos, lo que nos mira. Y las pongo en diálogo con Juan de la Cruz. Las cosas nos son presentes en lo que de simples tienen –afirma el autor. Los cubos negros quisieron ser lo más simple y lo más presente en su austera figuración. Los místicos han intentado acercarse a la vida en su simplicidad. Dios ha sido para ellos “la cosa” más simple, más desprovista. En el desasimiento de las cosas encontraban al Pleno. Las cosas nos son ausentes. En la noche oscura de los místicos se revela esa ausencia. Juan de las Cruz lo expresa repetidas veces: noche oscura, en la que “nadie me veía, ni yo miraba cosa”; ausencia del amado, “salí tras ti clamando y eras ido”; “por aquí ya no hay camino”, en la subida al Monte Carmelo. Smith experimenta la noche oscura en la autopista de Nueva Jersey. No hay luz ni señalizaciones; tan solo asfalto. El recorrido fue revelador de una nueva realidad, definida, pero no reconocida socialmente. Para Juan y para Smith, en la ausencia se revela una nueva realidad: una presencia que inaugura de algún modo sentido. Si emprender el camino espiritual de vaciamiento místico puede resultar las más de las veces aterrador, emparentar los ejercicios artísticos minimalistas con los de la vía espiritual, así mismo ha de resultar…
Con estos referentes en arte y espiritualidad, volvemos a la pregunta: ¿Qué hay entonces con la pretensión de absolutez –o de vacío- del poema breve? En días recientes un artista amigo (Rukleman Soto) posteó en las redes sociales el texto poético de Margarite Yourcenar, Los 33 nombres de Dios. Entre los comentaristas del chat, hay quien se mostraba escéptico ante tal modo de poetizar. Dice tan poco que todo se puede decir a partir de ahí. Todo y nada. Otros le refutaban, remitiéndole al necesario ejercicio hermenéutico, a abrirse paso tras la palabra, rajándola, penetrándola. La imagen de la rajadura…. permite profundizar, encontrar el sentido, oculto en el texto, pero tal vez más allá del texto, finalmente, nueva creación.
¿Qué tiene esto de aterrador? El terror de lo sagrado –habrá quienes digan, en continuidad con los hallazgos de la historia de las religiones de principios de siglo XX (R. Otto, M. Eliade…). O es posible que el terror se disipe en el gozo del abandono.
No conforme con este “vacío” asignado al poema breve, José Miguel Navas, en el prólogo a la reciente selección de 25 poemas breves de la poeta venezolana Wafi Salih (Serena en la plenitud, LP5 Editora, 2020), destaca su carácter revitalizador y estético, así como su dimensión pasional, a partir de las experiencias de sufrimiento y guerra de esta escritora de raíz libanesa. Pretende condensar su sentido en un poema “que da luz a los miles que ella ha escrito”: Yo Wafi Salih / un haikú con espinas / sobre el mundo. Resalta aquí su carácter pasional.
¿En qué quedamos, entonces? ¿Vacío o pasión? Complejicemos un poco más el asunto, agregando otra perspectiva para el poema breve. En el ensayo Satori, el pensador Byung-Chul Hang (Buen entretenimiento, Herder 2018) realiza un acercamiento al haiku, no como pasión ni estética lingüística, tampoco como vacío, sino como juego divertido. En su texto se lee:
En Japón rara vez se asocia el haiku con aquella empresa seria y espiritual de poner fin a la palabrería del alma. La recepción del haiku en occidente apenas se da cuenta de que el haiku es sobre todo juego y entretenimiento, ni de que, en lugar de retirarse al desierto del significado, también rezuma gracia y humor. Haiku significa literalmente «poema de broma». Originalmente es el verso inicial de diecisiete sílabas (Hokku) del poema encadenado Haikai-Renga. Haikai también significa «chiste». Los contenidos de este poema encadenado son chistosos, humorísticos y en ocasiones también obscenos. Sirve sobre todo para alegrar y regocijar.
De este regocijo, u otro similar apropiado a nuestros espacios y tiempos, surge el nakú tequense, cuyo origen y evolución primera refiere en admirable crónica urbana el escritor Rúkleman Soto, “Nakú: una crónica del hiperinstante”, en la que se resalta el carácter lúdico de la propuesta (sin dejar de mencionar a Barthes y su “grado cero”).
Por otro lado, yo mismo di cuenta de la asociación de la obra de poemas breves Cielos Descalzos, de Wafi Salih, con el ejercicio lúdico.
Poesía, socialización y juego se me hace cercano. Recuerdo la anécdota por la que perdí algunas coplas escritas a mis 12 años. En ellas involucraba jocosamente a buena parte de mis compañeros de aula, y las concluía con cuatros versos destinados al religioso que nos dirigía el momento del clásico solfeo: Do-si do-si do-re-mi Do-mi-re-do-si-la… Me incomodé un tanto cuando nos sorprendió riéndonos de aquellas ocurrencias, y nos requisó el escrito, pues había utilizado en mi rima final un apodo que le dábamos. Sin embargo, en la era de los castigos severos, ni un regaño recibí. Tan solo perdí mis juegos de lenguaje. Y es que el maestro de solfeo, Eduardo, era un venerable pacífico y risueño. Así al menos lo recuerdo.
No soy quien para dogmatizar, ni sobre haiku, ni sobre poema breve, ni sobre cosa alguna. Así que todos estos acercamientos me resultan sugerentes. El camino de Barthes, o los lectores de Margarite, consistente en traspasar el lenguaje del poema breve hasta su nada; el camino de Wafi Salih, en la lectura que de ella hace José Miguel Navas, camino de reencuentro con la vida y su filo pasional; o el camino de Byung, el mismo de la Wafi de Cielos Descalzos, o los contertulios del nakú, para quienes la esencia del poema breve está en el regocijo del encuentro convivial. Con una pizca de todo esto viene cargada nuestra breve palabra.

FOTO:
http://accesalud.femexer.org/frente-al-abismo-lo-unico-que-podemos-hacer-es-aprender-a-volar/

sábado, 18 de abril de 2020

CORONAVIRUS A LA VISTA



A raíz de la pandemia por COVID-19, es tanto lo que se ha escrito en apenas un mes, que “no bastarían todas las bibliotecas del mundo” para alojar los textos (si se imprimieran). Claro, ahora contamos con el recurso digital. Abonaré el terreno con un nuevo texto. Que no quede duda de que aún confiamos en la palabra. ¡Que eso es lo que nos queda!
Me he propuesto organizar por temas o tópicos algunos de los artículos que he abordado con más o menos detenimiento. Las miradas de quienes escriben son múltiples, así que organizarlas un poco permite cierta perspectiva.
1.- Silvia Riveiro, en clave ecologista, ha señalado en repetidas entrevistas (nodal, rebelión, pagina12) las tres causas que han producido los virus infecciosos globales de las últimas décadas: la cría industrial y masiva de animales; el contexto general de la agricultura industrial y química, y el crecimiento descontrolado de la mancha urbana y las industrias que la alimenta. Su mirada es pertinente, pues avisa de las causas más profundas, no las inmediatas. Y lanza la pregunta por la habitabilidad de Tierra a mediano plazo. Este coronavirus no será el último. Dos artículos de Leonardo Boff (servicioskoinonia, 17 y 27 de marzo), en el mismo marco ecológico, se interrogan sobre la relación del coronavirus con la posibilidad de autodefensa de la Tierra frente a tanto abuso.
2.- Nextstrain team muestra, en su portal web en inglés, el mapa filogenético del SARS-CoV-2 (este es el nombre de virus, pues COVID_19 se refiere a la enfermedad causada) a partir de los genomas descubiertos y sus mutaciones. En genotipia.com se encuentra información técnica en español. Son trabajos importantes, a los que se puede hacer seguimiento. En varios países, equipos de científicos ha tratado de descifrar el genoma del virus y así lo han hecho, descubriendo algunas diferencias. Por lo que leo, se trata de establecer las vinculaciones entre ellos, a veces por la secuencia de contagios, cuando se conoce, y en otras por la fecha de aparición del virus, o por la observación detallada de las mutaciones. De este modo, se pueden incluso plantear hipótesis genéticas para el origen del virus, que podrán competir con otro tipo de hipótesis “conspirativas”. Por ahora el origen del virus es un enigma. Su relación con los genomas de virus en murciélagos y otros animales, también se estudia.
3.- En esta misma perspectiva biomédica y, con frecuencia, considerando la estructura, genoma, mecanismos de infección y debilidades del virus, se debate sobre el mejor tratamiento para el COVID-19. Diferentes investigaciones intentan desarrollar lo antes posible vacunas o estrategias terapéuticas para favorecer su contención. Medicinas existentes son puestas a prueba, en distintos países y hospitales del mundo. Se analizan anticuerpos de enfermos que se curaron, y se desarrollan vacunas, que empiezan a ser aplicadas en humanos aún en fase experimental.
4. ¿Cuánto hay de negocio en todo esto? Es la pregunta que resuena por doquier. Gobiernos e industria farmacéutica pisan con pies de plomo, intentando obtener las máximas ganancias. Es uno de los campos de batalla, entre la vida de la gente y los mercados. Uno de los más importantes. Por eso que no creemos cualquier información sin más sobre el asunto. Habrá de ser sopesada. Un médico francés entró en debate con su gobierno. Dejemos que resuelvan, que corra el tiempo, y se pruebe el beneficio de cada medicamento. Y se revelen también los intereses de cada grupo farmacéutico. Sobre mercado, neoliberalismo y farmacéuticas escribe Chomski.
5.- Toda pandemia es política, avisa Mario Wanfield. Efectivamente, los estados y sus líderes son protagonistas, los gobernantes puestos a prueba. Los países de la UE y USA, Brasil o Colombia, por ejemplo, optan por salvar los mercados, y retrasan las medidas de cuarentena. Las consecuencias son de crecimiento exponencial de infectados y muertos. Otros países restringen los viajes inmediatamente, aplican con más rigor el aislamiento de los ciudadanos y limitan las actividades laborales y educativas. De Venezuela, que hizo esto rápidamente, no se habla, se ignora el buen proceder del gobierno. Se muestra a las claras el marcado interés político en los medios. Finalmente, todos los gobernantes se ven confrontados en los pequeños detalles cotidianos. ¿Qué actividad limitar? ¿Qué cuidados tomar? ¿Qué modelo educativo asumir? ¿Qué viajes autorizar? ¿Qué mascarilla utilizar? ¿Con qué criterios se toman las medidas? ¿Cuentan más los negocios de los poderosos que la salud de los ciudadanos comunes?
6.- La política no solo afecta a las decisiones de los políticos. Nos afecta a todos. La lucha de clases en tiempos del coronavirus ya empezó, leo en un artículo de rebelión.org. Otros textos ponen de relieve que los primeros infectados en varios fueron agentes de negocios entre Chima y Europa, o turistas del norte de Europa en el Sur (Daniel Bernabé, en rebelión.org). Más tarde el virus ha afectado mayoritariamente y más gravemente a los pobres. A los que no tienen seguros de salud privados, o los afrodescendientes, a los latinos…. Sobre estos asuntos se ha venido escribiendo en referencia a Estados Unidos, y en especial a NY; también sobre lo sucedido en Guayaquil, y los muertos en la calle, esperando por un entierro digno; o las residencias privadas de ancianos en Europa, con respuestas poco apropiadas en este estado de emergencia sanitaria.  La indiferencia e inconsciencia de algunos ricos frente al problema, se ha puesto de manifiesto en ciertas fiestas realizadas, ocasión de contagios masivos. Los gobiernos que exponen a los trabajadores, sin mayores garantías, a ser contaminados, ya sabemos al lado de quién están.
7. Asunto curioso este del coronavirus. El porcentaje de mujeres que escriben sobre él, o que salen en los medios con su discurso, es mínimo. Y se reducen, casi invariablemente, a los temas de ecología, espiritualidades o feminismos. Me lo hizo ver Rebeca Gordon con este provocador título: El futuro puede ser femenino, pero la pandemia es patriarcal (revbelion.org). Tiene toda la razón. Otro artículo de Paola Ruiz-Huerta, sobre el hombre confinado, y hablando de otro modo bien distinto al de los chistes cliché que han circulado sobre el asunto, señala algunos aprendizajes y tareas que los hombres podemos asumir: Hacernos cargo de los cuidados. Desarrollar la escucha, la empatía. Responsabilizarnos de las emociones y necesidades. Descubrir la ternura.
8. Otro importantísimo debate es el económico. Paula Bach (laizquierdadiario.com) señala la incertidumbre económica mundial.  Juan Torres López ya se ha atrevido a escribir un libro de economía y coronavirus con sus artículos recopilados. Lo cierto es que se pronostica una crisis económica global, y qué no se sabe a ciencia cierta qué medidas se tomarán y qué países saldrán mejor parados. Parece ser que a la UE y USA no les irá muy bien.  La caída de la producción y, por tanto, de la oferta y demanda, el cierre de fábricas, la disminución del turismo y los viajes, se les vuelven pesadilla amenazante. El coronavirus y el fin del neoliberalismo posmoderno, escribe Juan Antonio Molina, en nuevatribuna.es. Nos damos cuenta que “al difundir el miedo al otro, el individualismo radical, la insolidaridad social, el “sálvese quien pueda” que nos impone el neoliberalismo nos hace más frágiles hoy”. ¿Será así, que nos hemos dado cuenta? ¿Por cuánto tiempo nos durará tal conciencia?
9. Algunos filósofos se atreven a opinar y generan debate. El 27 de febrero Agamben se aventuraba a escribir “la invención de una pandemia”. Su amigo Jean-Luc Nancy lo rebatió al día siguiente. En pocos días más el virus le daría un rapapolvo a Agamben. No obstante, días más tarde, Roberto Esposito, debate con Jean-Luc Nancy sobre las perspectivas biopolíticas que él parece no considerar. Tecnología, biología y política en consideración. Slavoj Zizek apunta la perspectiva política: "El Covid 19 es un golpe de Kill Bill al capitalismo". Atilio Borón, escribe sobre la pandemia y el fin de la era neoliberal. Byung-Chul Han no cree que eso se dé. Confronta a Zizek, y lo acusa –creo que injustamente- de promover un Estado totalitario y un comunismo oscurantista, o el “estado de excepción” al que se refiere Agamben. En fin, son cosas de las que hemos hablado, y no es mucho lo que agregan sobre ellas los filósofos. Eso sí, hablan entre ellos. Aram Aharonian (rebelión.org) resalta el necesario factor humano en la gestión de esta crisis planetaria. Gustavo Yañez González realiza apuntes sobre la condición de fragilidad (inmunológica) y tiranía (humana) en tiempos de pandemia. Jacques Camatte (ficciondelarazon.org) reflexiona sobre el peligro de extinción de nuestra especie, por el camino que vamos. Y propone la reintegración con la naturaleza. En un texto colectivo, Ashish Kothari, Ariel Salleh, Federico Demaria, Arturo Escobar y Alberto Acosta, interpretan la crisis del coronavirus como una civilización que está muriendo y un pluriverso de "otros mundos" surgiendo.
10. Varios de estos textos se ofrecen en obras colectivas. Se hace viral: Sopa de Wuhan. Esto nos pone a pensar sobre el afán editorial. Se juntan cuatro filósofos y ya se tienen un libro. No se escapa la economía a la escritura. Aunque el producto no sea muy bueno. Sobre Sopa de Wuhan, en particular, escribe mi amigo Rúkleman un ensayo crítico muy pertinente: Sopa de jodeos. Su mirada inicial es más benévola que la mía, por cuanto acoge como intrepitez periodística y opinante la presteza de estos filósofos para hablar. Con acuciosidad de lector avezado, desvela los textos insípidos de Agamben y Byung-Chul Han, entre otros, y valora los trabajos de Patricia Manrique, Paul Preciado y David Harvey, como aporte “a la lectura crítica de la realidad que el mundo vive y que se nos presenta absurda”.
Otras obras colectivas se encuentran en Tiempos interesantes Crisis y pandemia en el mundo actual, con textos recomendados sobre prevención, salud, economía y política (rebelion.org); y la web ficciondelarazon.org con otro conjunto de textos de los que ya he referido algunos.
11. Pasando a la literatura, resalto la Crónica de la psicodeflación, de Franco «Bifo» Berardi, y los excelentes ensayos del colombiano William Ospina (el espectador), a cuál mejor, sobre los difíciles asuntos de la esperanza, la espiritualidad, el miedo o el capital. Sobre literatura y buen decir, no está mal aclarar el convenio escriturario que se va dando. ¿Cómo se llama el virus y cómo la enfermedad?, ¿qué significan las siglas?  En www.fundeu.es puedes encontrar algunas respuestas.
12. Cultura en tiempo de coronavirus. Poemas, películas, canciones, pinturas, arte y humor, antiguos y recientes, inundan las redes. Las canciones accesibles en youtube Resistiré, grabada por 30 artistas, y Codo a codo, de Drexler, se hacen virales. Novelas sobre epidemias se evocan y comparten: El amor en los tiempos del cólera, La Peste, La Muerte en Venecia…. La falsedad también ronda: un texto reciente que hacen pasar por otro de 1800, otro de Benedetti que no es suyo, otro de García Márquez que tampoco. Se graban poemas, se comparten cuentos y canciones, que llenan las redes sociales, abordando a los confinados. Se quiere vivir un poco más, y es posible que estemos hallando nuevos modos de ser gente. ¿O será la Matrix la que termine por confinarnos definitivamente?  


sábado, 4 de abril de 2020

CORONAVIRUS: CON PERDÓN POR LOS EXCESOS


ARTICULOS DE INTERES A RAIZ DE LA PANDEMIA COVID-19

ECOLOGÍA – CAUSAS DE LA PANDEMIA Y PROPUESTAS

Entrevista a Silvia Ribeiro. No echen la culpa al murciélago. Por Claudia Korol | 04/04/2020 | Ecología social.
Por Silvia Ribeiro *
La declaración de pandemia por el Covid-19 ha puesto todo de cabeza. Pero no tanto como para que los gobiernos cuestionen las causas reales por las que surgió este virus y el hecho de que mientras supuestamente se trabaja para contenerlo, otros virus y pandemias se siguen formando.
Hay tres causas concomitantes y complementarias que han producido todos los virus infecciosos que se han extendido globalmente en las últimas décadas, como la gripe aviar, la gripe porcina, las cepas infecciosas de coronavirus y otras. La principal es la cría industrial y masiva de animales, especialmente pollos, pavos, cerdos y vacas.
A ésta se le suma el contexto general de la agricultura industrial y química, en la que 75 por ciento de la tierra agrícola de todo el planeta se usa para la cría masiva de animales, principalmente para sembrar forrajes con ese destino. La tercera es el crecimiento descontrolado de la mancha urbana y las industrias que la alimentan y por ella subsisten.
          Título    Fecha Columna semanal de L. Boff - Ecología
 976       Consejos para el encierro y la cuarentena: Frei Betto y L.Boff      2020-03-31
975        Coronavirus: autodefensa de la propia Tierra     2020-03-27
974        El desastre perfecto para el capitalismo de desastre       2020-03-21
973        Coronavirus: ¿reacción y represalia de Gaia?      2020-03-17
Entrevista al filósofo y politólogo Noam Chomsky «La pandemia es otro caso de la falla masiva del mercado, como el calentamiento global» Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Roberto Manríquez | 30/03/2020 | Noam Chomsky

CIENCIA, GENOMA, VACUNAS Y MEDICINAS
Mapa filogenético de relaciones genéticas entre los genomas obtenidos de personas infectadas con SARS-CoV-2. Imagen tomada de Nexstrain.org.
Genomic epidemiology of novel coronavirus avatarMaintained by the Nextstrain team. Enabled by data from gisaid-logo Showing 3229 of 3229 genomes sampled between Dec 2019 and Mar 2020.
Coronavirus: cuáles son los 4 tratamientos que la OMS estudia para combatir el covid-19 Carlos Serrano (@carliserrano) BBC News Mundo 24 marzo 2020
Medicamentos contra el coronavirus: ¿En qué punto estamos, y qué sabemos? By AMINA KHANSTAFF WRITER MARZO 23, 202012:07 AM
La frenética carrera por encontrar la vacuna contra el COVID-19: estas son todas las investigaciones. Estados Unidos, China, Rusia y más de una decena de países a través de la OMS trabajan a contrarreloj para desarrollar una vacuna contra el coronavirus para la que, en caso de lograrse, faltarían entre 12 y 18 meses.
ÁNGEL JIMÉNEZ 20.03.2020 - 17:45
El coronavirus ¿un negocio para la industria farmacéutica? 9 marzo 20200

SOCIEDAD, POLÍTICA, IDEOLOGÍAS Y MEDIOS
La lucha de clases en tiempos del coronavirus ya empezó Por | 04/04/2020 | EE.UU. Fuentes: The Nation - A l'encontre
EL PAÍS 15 de marzo de 2020 Opinión Toda pandemia es política  Por Mario Wainfeld
Impacto del corona virus. Los estados y sus líderes, protagonistas. Una camada de gobernantes puesta a prueba. Restricciones, aumento de la recesión. Incertidumbre y falta de estrategias. En Argentina, gestos promisorios de gobiernos de signo diferente. La urgencia en el centro, las necesidades que siguen vigentes.
Venezuela y su combate contra la pandemia: "La adversidad es la escuela de nuestra sociedad" 22.03.2020 Por José Negrón Valera
https://rebelion.org/la-propagacion-del-coronavirus-por-europa-contra-la-narrativa-centroeuropea-derechista/ La propagación del coronavirus por Europa contra la narrativa centroeuropea derechista Por Daniel Bernabé | 30/03/2020 | Mentiras y medios
Estudio de la evolución cronológica de las mutaciones e interesantes conclusiones críticas.

FEMINISMOS
El futuro puede ser femenino, pero la pandemia es patriarcal
Por Rebecca Gordon | 04/04/2020 | Feminismos
Masculinidad & Confinamiento El hombre confinado
Por Paola Ruiz-Huerta | 28/03/2020 | Feminismos
–Hacerse cargo de los cuidados. Es el momento para ver la cantidad de cosas que hay que hacer en un hogar y entender que los cuidados son responsabilidad de todos y todas. Los domésticos y los emocionales. Otorgarles el valor que merecen y la necesidad de ponerlos en el centro de la vida. Prestar atención a las personas con las que se convive. Ocuparse también de los padres, hermanos, amigos. Decir que les echas de menos. Que los quieres.
–Desarrollar la escucha. La empatía. Ponerse en el lugar de la otra persona tratando de entender, de verdad, lo que quiere decir. Escuchar en silencio, procurando no dar consejos ni «resolver vidas». Escuchar, además, sin ningún interés por medio, sexual o de cualquier otra índole, y sin cerrar a priori la posibilidad de aprender de la otra persona.
–Responsabilizarse de las emociones y necesidades. Estos días van a surgir muchas emociones y hay que aceptar cualquier sentimiento sin luchar contra él. Conectar con la propia vulnerabilidad, reconocer el sufrimiento y hacerse cargo de él. Puede ser un buen momento para llamar a algún amigo y compartir la ansiedad y la fragilidad.
–Descubrir la ternura: otra sexualidad es posible. Deconstruir la sexualidad patriarcal, la erotización de la dominación y la violencia y erotizar la empatía, los cuidados y el buen trato.

ECONOMÍA
Desde la economía hasta el valor de la vida humana: ¿cómo será el mundo después del coronavirus? Brendan Mcdermid / Reuters
La peste negra, la gran depresión del siglo XIV y el coronavirus.
La actual pandemia internacional no es ajena a la crisis económica global. Se necesitan cambios drásticos en el orden económico y financiero mundial con un freno a esta pseudo globalización basada en el neoliberalismo de la que aprovechan unos pocos. Por Mario Rapoport
El coronavirus y el fin del neoliberalismo posmoderno JUAN ANTONIO MOLINA 14/03/20
Es la hora de la reducción al absurdo del capitalismo en su versión neoliberal y la posmodernidad como su soporte metafísico. Esta crisis del coronavirus pone en tela de juicio a todo el mundo. Afecta gravemente a la salud de los ciudadanos, la vida de las empresas, el destino de los empresarios, los trabajadores, los trabajadores precarios y pobres. Todo en el mismo remolino porque hay, en las sociedades modernas, una "comunidad de destino" que nos une inextricablemente el uno al otro. Haber quebrado este vínculo, incluso emocionalmente, al difundir el miedo al otro, el individualismo radical, la insolidaridad social, el “sálvese quien pueda” que nos impone el neoliberalismo nos hace más frágiles hoy, fruto de la perversa hegemonía cultural que resulta antagónica cuando debemos unirnos para enfrentarnos a un enemigo común, del cual nadie puede escapar solo.
Crisis económica mundial y Covid-19: el reino de la incertidumbre Paula Bach
Coronavirus y economía 04 de abril de 2020 Acabo de publicar un pequeño libro en el que he recopilado todos los artículos que he escrito sobre la crisis del coronavirus.
JUAN TORRES LÓPEZ Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

FILOSOFÍA - FUTURO DE LA HUMANIDAD
El factor humano. Por Aram Aharonian | 02/04/2020 | Opinión
La gestión que se viene haciendo desde nuestros gobiernos sobre la actual conmoción por el coronavirus, más que una respuesta adecuada y medida a la situación, parece un ensayo general para la gestión de más crisis de nivel planetario/vírico/imparable que habrá de venir. Se ensaya cómo parar el mundo en pocas semanas, comprobar cuánto se puede hacer antes de su colapso, e instalar nuevas y profundas herramientas de poder y su ejercicio.
El reto no es tanto/solo parar el virus, sino probar cómo parar el mundo en un espacio de pocas semanas e instalar nuevas y profundas herramientas de poder y su ejercicio. La situación pandémica va instalando la respuesta del golpe “ordenador”. Ésta es una guerra ideológica. Si no se logra reaccionar colectivamente e insertar una nueva idea de normalidad sobre la responsabilidad compartida de cuidarnos entre la ciudadanía y el Estado, quizá debamos vivir muchos encierros como éste.
Hay diversas visiones de futuro: Slavoj Zizek vislumbra una sociedad alternativa de cooperación y solidaridad, basada en la confianza en las personas y en la ciencia; el coreano-alemán Byug Chul Han presagia un mayor aislamiento e individualización de la sociedad, terreno fértil para que el capitalismo regrese con más fuerza.
Desde el punto de vista económico, el derrumbe de la demanda y de la oferta por el parate de la producción, las prohibiciones de viaje y el cierre de las fábricas es una pesadilla para nuestra economía y nuestras sociedades.
Pero para el medio ambiente es una bendición que circulen muchos menos vehículos y se consume mucho menos combustible, que las centrales eléctricas por carbón se hayan paralizado, que el transporte aéreo se haya paralizado : la emisiones de CO2 cayeron y varias ciudades del mundo lograron descubrir que el cielo es azul.
En América Latina crece la demanda social para que el Estado tome el control de la producción y la distribución de bienes esenciales, que frene especulación con los precios, que intervenga empresas, que asuma la responsabilidad de la producción de alimentos, que se ocupe de garantizar la provisión de electricidad, gas y medicamentos. remedios.
población" no obstante consideró que el encierro obligatorio es efectivo.
GUSTAVO YAÑEZ GONZÁLEZ / FRAGILIDAD Y TIRANÍA (HUMANA) EN TIEMPOS DE PANDEMIA Filosofía, Política 27 marzo, 2020
Si intentamos el siempre complejo y finito ejercicio de hacer memoria, ¿es posible hallar otro acontecimiento contemporáneo que sea comparable con la espectacularidad del COVID-19?; atentado en wall street, tsunami en sudeste asiático, gripe aviar, vacas locas, etc. Nada se le iguala. Hiperconectividad, globalización hiperbólica… claro que sí. Pero, en el fondo de la superficie del asunto, el acertijo del espectáculo tal vez lo encontremos en que el virus nos hace recordar, sin que lo queramos, dos rasgos comunes a todos los seres humanos, nuestra animalidad constituyente y nuestra fragilidad inmunológica ante lo desconocido.
JACQUES CAMATTE / CARTA A UN AMIGO DEL NORTE Filosofía, Política 23 marzo, 2020
Desde hace mucho tiempo creo que nuestra especie está en peligro de extinción. Se trata de algo que ya ha sido confirmado científicamente. Conocemos dos momentos: el primero hace 120,000 años, hace 70,000 años, el segundo. La amenaza dejó una huella en la especie. Para despojarla, se tuvo que abandonar la naturaleza. Pero al final, la amenaza ha seguido su camino, provocando la posibilidad de su extinción. Ahora hemos llegado al final, al momento decisivo. Es el fin de la errancia. En el penúltimo capítulo de Emergence de Homo Gemeinwesen, “La Gran Situación”, he intentado explicar esto de la manera más detallada posiblei. Dicho en pocas palaras: para poder escapar de una “amenaza” natural, la especie separada de la naturaleza se fuga de la amenaza “antrópica” para reintegrarse consigo misma.
ROBERTO ESPOSITO / CUIDADOS A ULTRANZA Filosofía, Política. Texto original: Antinomie.it. Fuente: Espectros.com.ar 13 marzo, 2020
Al leer este texto de Nancy, encuentro los rasgos que siempre lo han caracterizado, en particular una generosidad intelectual que yo mismo he experimentado en el pasado, inspirándome ampliamente en su pensamiento, especialmente en mis trabajos sobre la comunidad. Lo que en cierto momento interrumpió nuestro diálogo fue la clara aversión de Nancy al paradigma de la biopolítica, al que siempre opuso, como en este mismo texto, la relevancia de los dispositivos tecnológicos, como si las dos cosas estuviesen necesariamente en conflicto. Cuando, en cambio, incluso el término “viral” indica una contaminación biopolítica entre diferentes lenguajes -políticos, sociales, médicos, tecnológicos- unificados por el mismo síndrome inmune, entendido como una polaridad semánticamente contraria al léxico de la comunidad. Aunque el propio Derrida hizo un uso abundante de la categoría de inmunización, probablemente, en la negativa de Nancy a enfrentar el paradigma biopolítico, pudo haber heredado la distonía de Derrida con respecto a Foucault. Sin embargo, estamos hablando de tres de los mejores filósofos contemporáneos.
JEAN-LUC NANCY / EXCEPCIÓN VIRAL Filosofía, Política, En: Antinomie.it 28 febrero, 2020
Giorgio Agamben, un viejo amigo, afirma que el coronavirus es apenas diferente de una simple gripe. Olvida que para la gripe “normal” tenemos una vacuna de eficacia probada. Y esto también necesita ser adaptado a las mutaciones virales cada año. A pesar de ello, la gripe “normal” siempre mata a varias personas y el coronavirus para el que no hay vacuna es claramente capaz de una mortalidad mucho mayor. La diferencia (según fuentes del mismo tipo que las de Agamben) es de 1 a 30: no me parece una diferencia pequeña.
GIORGIO AGAMBEN / LA INVENCIÓN DE UNA EPIDEMIA Filosofía, Política En Quodlibet.it 27 febrero, 2020
Frente a las medidas de emergencia frenéticas, irracionales y completamente injustificadas para una supuesta epidemia debida al coronavirus, es necesario partir de las declaraciones de la CNR*, según las cuales no sólo “no hay ninguna epidemia de SARS-CoV2 en Italia”, sino que de todos modos “la infección, según los datos epidemiológicos disponibles hoy en día sobre decenas de miles de casos, provoca síntomas leves/moderados (una especie de gripe) en el 80-90% de los casos”. En el 10-15% de los casos, puede desarrollarse una neumonía, cuyo curso es, sin embargo, benigno en la mayoría de los casos. Se estima que sólo el 4% de los pacientes requieren hospitalización en cuidados intensivos”.
Giorgio Agamben Slavoj ŽiŽek Jean Luc Nancy Franco “Bifo” Berardi Santiago López Petit
Judith Butler Alain Badiou David Harvey Byung-Chul Han Raúl Zibechi María Galindo
Markus Gabriel Gustavo Yañez González Patricia Manrique Paul B. Preciado
Slavoj Zizek:"El Covid 19 es un golpe de Kill Bill al capitalismo"
La bien fundamentada necesidad médica de establecer aislamientos se ha hecho eco en las presiones ideológicas para establecer límites claros y mantener en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza a nuestra identidad. Pero tal vez otro –y más beneficioso- virus ideológico se expandirá y tal vez nos infecte: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualice con solidaridad global y cooperación.
Slavoj Zizek: “Comunismo global o la ley de la selva. El coronavirus nos obliga a elegir”
BYUNG-CHUL HAN 22 MAR 2020 - 19:17 UTC
Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal, y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza. Y los turistas seguirán pisoteando el planeta. El virus no puede reemplazar a la razón. Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno. También la instauración del neoliberalismo vino precedida a menudo de crisis que causaron conmociones. Es lo que sucedió en Corea o en Grecia. Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino. Si llegara a suceder eso, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepción pasaría a ser la situación normal. Entonces el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo.
¿Puede el coronavirus salvar el planeta? Quizás… si es en clave del pluriverso ASHISH KOTHARI, ARIEL SALLEH, FEDERICO DEMARIA, ARTURO ESCOBAR Y ALBERTO ACOSTA
La crisis del coronavirus significa una civilización que está muriendo, pero también, muestra un pluriverso de "otros mundos" surgiendo. Cada crisis es un riesgo y una oportunidad, como se desprende del doble signo de la palabra "crisis" en chino. La pregunta clave es cómo rehacer nuestra economía y política de una manera que respete los límites ecológicos y funcione para toda la humanidad. La respuesta debe ir más allá de las soluciones administrativas y tecnológicas establecidas, hacia transformaciones sistémicas profundas que pueden sacudir las injusticias estructurales, la insostenibilidad y garantizar el futuro para todos los seres vivos. Necesitamos un cambio dramático hacia una democracia genuina; uno que confía en la sabiduría, comprobada en el tiempo, de las comunidades y los colectivos locales.
El efecto post COVID-19: ¿vamos a acceder a un mundo realmente mejor? Por Telma Luzzani
Hegel, Foucault, Agamben, Zizek fueron algunos de los autores que la pensadora Esther Díaz citó durante su agudo análisis sobre la experiencia que atraviesa el mundo por el coronavirus. No descartó que algún gobierno pudiera "aprovecharse de la pandemia para atemorizar a la
La pandemia y el fin de la era neoliberal Mar 29, 2020 Atilio Borón
Tiempos interesantes Crisis y pandemia en el mundo actual LIBRO LIBRE PARA DESCARGAR, texto producto del trabajo colectivo de Jóvenes, con Lecturas recomendadas:
Revista Argentina de Salud Colectiva, elaborada por médicxs: http://revistas.unla.edu.ar/saludcolectiva/Covid-19
Sobre la crisis mundial -“Crisis mundial 2020 y transición al postcapitalismo”: https://www.alainet.org/es/articulo/204788
De Mike Davis. El impacto de la enfermedad desde la situación de clase https://vientosur.info/spip.php?article15712&fbclid
Judith Buttler sobre la crisis de salud: https://www.alainet.org/pt/articulo/205377

LITERATURA, MÚSICA Y ESPIRITUALIDAD
CRÓNICA DE LA PSICODEFLACIÓN Franco «Bifo» Berardi 21 de febrero
Al regresar de Lisboa, una escena inesperada en el aeropuerto de Bolonia. En la entrada hay dos humanos completamente cubiertos con un traje blanco, con un casco luminiscente y un aparato extraño en sus manos. El aparato es una pistola termómetro de altísima precisión que emite luces violetas por todas partes. Se acercan a cada pasajero, lo detienen, apuntan la luz violeta a su frente, controlan la temperatura y luego lo dejan ir. Un presentimiento: ¿estamos atravesando un nuevo umbral en el proceso de mutación tecnopsicótica?
Coronavirus: del miedo a la esperanza, por William Ospina Salud 14 Mar 2020 - 9:00 PM
Microbio 13 marzo 2020 Earle Herrera
Entre cientos de mensajes y cosas leídas sobre la epidemia mundial, nos cruzamos con esta reflexión de la psicóloga y psicoterapeuta italiana Francesca Morelli que ya fue viral. Pero si todavía no lo la leíste, queremos compartirla nosotras también.
Canción resistiré – 30 artistas
Drexler, codo a codo

martes, 4 de febrero de 2020

CARTAS A SEBASTIÁN PARA QUE NO ME OLVIDE




Desde hace unos meses ando con el libro de cartas-cuentos de Orlando Araujo[1] rondándome. Lo conocí –al libro, me refiero- de manos de un amigo falconiano, Inti, que estaba al cargo de la Librería del Sur en Punto Fijo, en los tiempos aquellos en que los locales de esta Red de Librerías eran centros de debate cultural y espacios de bohemia popular. Desde entonces no me deja. Leo y releo los textos de Orlando. Son escritos breves dirigidos a su hijo Sebastián, en libro dedicado a Juancho, otro de sus hijos.
En ocasiones me pregunto por qué son conocidos tan escasamente los textos de Araujo y, junto a los suyos, los de otros venezolanos. Se sabe que hay razones políticas y económicas o, de otro modo, ideológicas y de mercado: su pensamiento, el de Orlando en particular, no va muy acorde con el que se impone en este mundo global, sus libros no venden tan bien como lo hacen otros. Y, sin embargo, habría motivos abundantes para conocerlo un poco más en estos tiempos de “revolución venezolana”.
Quiero escribir algo. Tal vez comience con algunas de mis impresiones de lectura. Gugleo y me consigo algunas referencias breves. Sobre esta “colección de Cartas”, afirma David Figueroa González, que
el poeta se plantea de modo personal y artístico un diálogo con sus hijos a través de epístolas donde da su visión del mundo que a ellos le tocará vivir sin perder la magia o la inocencia en sus versos. 
En forma condensada, introduce el texto: es diálogo artístico, es poesía… se aborda una visión del mundo. Sería para el debate el asunto de si es una “colección de Cartas” o, más bien, un libro de cuentos. Que sobre ambas posturas habrá razones con las que argumentar.
Agrega Figueroa, ahora referido en general a la literatura y, en particular, a la literatura para niños:
La literatura abre los sentidos, es la magia que hace todo posible ser astronauta, bombero, incluso pirata, permite descubrir mundos y también crearlos. Los textos para niños o jóvenes tienen el compromiso de captar a éstos para que el amor a la lectura comience en esa etapa temprana.[2]
Seguramente que una de las intenciones de Orlando fue la de atrapar a sus hijos con esos textos y, no obstante, logra más, atraer a los adultos hacia nuevos modos de decir. Y es que, como sucede con el prototípico texto de Alicia en el país…, tratándose de buena literatura, no existe una reservada estrictamente para niños.
Otro ensayista venezolano, José Javier Sánchez, afirma que Cartas a Sebastián….
simboliza un universo colmado de ideales, valores y afectos, que contribuyen a fortalecer el espíritu de la gente sensible. La valoración de la infancia, la amistad y el amor, orienta la relación afectiva entre el autor y sus hijos. A través de estas cartas nos convertimos en primogénitos de su poética y llegamos a contemplar la recreación de un universo transformado por la palabra del poeta.[3]
La visión del mundo de Orlando Araujo, que nombraba Figueroa, aquí se muestra un poco más explícita: son ideales, valores y afectos los que asoman. Para Sánchez, en nuestro ejercicio de lectura nos hacemos hijos (¡¿primogénitos?!).
Hasta este punto no había conseguido mayores antecedentes en mi ejercicio aproximativo a esta obra de Orlando. Y me puse a escribir algunos párrafos. Son los que siguen.
Un aspecto destacado, en lo que Orlando transmite, es lo relacional, lo humano, lo afectivo. El “…para que no me olvide” del título, no expresa tanto un deseo individual de sobrevivencia, sino el sueño de eternización, con un universo de gentes y emociones a cuesta. En correspondencia con este deseo se nombran los dos hijos (Juan Carlos y Sebastián), a quienes se muestra viva la memoria de la madre (Trina), el padre, el abuelo, la abuela, la tía Inés, el jugador Rosita, el artista Germán, el hombre fuerte (Cadenas), la viejita Rutina, los conuqueros y los niños, entre otros personajes. 
Al contar se hace memoria de la tradición familiar, de los valores por ella representados, de las historias trasmitidas que aleccionan, encariñan, o previenen. Al nombrar, el pasado se transforma en poesía, y la poesía en apuesta por un futuro con el justo reconocimiento por lo propio y lo culturalmente recibido como don. La valoración positiva de las tradiciones ancestrales se hace patente.
Van desfilando, en mágica sucesión, la mujer ciega, de nombre Rutina, cultivadora de caimitos, mandarinas y guayabas; don Germán, tocando el acordeón, instrumento desconocido para el pueblo, en una noche en que la luna daba luz de hojas de yagrumo; los conuqueros, muy arriba, arando entre la niebla como si sembraran en las nubes; el hombre fuerte que conocía todas las aguas y todos los caminos; Rosita, el jugador que se fue quedando solo; la niña Lucía, tan pequeña como la uña de la mano de una ola cuando duerme en la playa.
Otras son las cartas más íntimamente familiares o de amistad. Una es la del padre, que amanece con una estrella en la mano, y que será hijo. Otra corresponde al retrato de Trina, la madre con ojos de pájaro cantando la mañana entre manglares, selva que da la vida. El abuelo se recuerda en otra carta, vuelto mito en las historias que sobre él se cuentan, sabiduría de magos y poetas. Una carta más, se dedica a la abuela, con su patio, su árbol, su silla, su nieto y su flor: todo cuanto ella quiso tener. Aquí van dos de ellas.
Un amigo 
Un amigo es el refugio de los miedos que sentimos noche y día, alguien que te mira sonriendo cuando tú lo hieres.
Un amigo te levanta cuando caes y no espera saber que te has caído. Es como si de pronto estás solo y alguien te llama para decirte que lo esperes.
Un amigo es el guante de tu corazón cuando hace frío, el bolsillo donde guardas las cosas que no muestras, el abrigo contra la lluvia del odio, un pararrayos aun cuando no haya tempestad, y una tempestad si en la calma te atormentan.
Un amigo es el espejo donde tú eres él; no apagues esa luz y no le falles en cualquier oscuridad.

La carta del padre
Soy inevitable, fui tu padre como tú lo serás cuan seas tuyo: y entonces amarás desde lejitos.
Hay hijos que esperaron y buscaron a su padre, Telémaco entre ellos. Telémaco, el hijo de Ulises, el padre que se fue muy lejos y el hijo creció para buscarlo y encontrarlo, veinte años después.
Hay padre que jamás buscaron ni esperaron. Hijos también.
Tengo las manos extendidas porque de vez en cuando hay un padre desconocido. Por calles y caminos busco siempre a un hijo.
Esta es la carta de un padre que amanece con una estrella en la mano.
Soy tan tuyo como mío y dibujo en el recuerdo el mar que te regalo.
Cuando seas capitán, saluda al sol y llévame contigo como si no me vieras.
Soy tu hijo.
La dimensión relacional no solo alcanza a las personas, sino que hace presente a algunos de los animales que rondan los ámbitos rurales que sirven de referencia a Orlando. Caballos, gallos, canario o azulejo, son algunos de los más significativos. Los caballos aparecen en su memoria de infancia: yo lo llevaba todas las tardes al potrero. Y antes estaba el primer caballo: un palo de escoba. Los caballos son una cosa muy seria: galopan dentro de uno. Las nubes son los caballos del viento, el viento es el caballo del diablo, el diablo es el caballo de Dios, Dios es el caballo de los ríos. Los ríos galopan.
En el relato que sigue, el caballo representará la herencia libertaria trasmitida de Bolívar a Martí, y que se expandirá por todo el continente, hasta el día de hoy.
El caballo de Bolívar
Bolívar jamás tuvo un caballo: tiene un pueblo.
Uno tenía y era del color del trigo, y se lo regaló a José Martí.
Cuando murió Martí, se lo regaló a un argentino y el argentino a un chileno y el chileno a un jinete que venía de Nicaragua y el jinete de Nicaragua no lo desensilló: Bolívar cabalga todavía.
Y el gallo. ¿Qué es un gallo? Después de recorrer diferentes tipos de gallos, observados en su propio transitar vital, concluye Araujo: El gallo es el canto de una libertad ausente, heraldos del sol, trompetas de la vida, del amor y de la muerte.
Krasnomir, mundo apaciguado, en ruso, es el nombre de astronauta ruso a quien conoció Orlando. Y le puso su nombre a un canario prisionero. Abrí la jaula y Krasnomir salió. Desapareció en un bucare de candela cubierto de campánulas azules. Al amanecer, el canario cantaba cerca de mí, en su prisión de siempre, la mismita mía.
El tema de la libertad será expresado de nuevo en relación con canarios y azulejos: La tierra es un azulejo desde la luna y la luna es un canario desde la tierra. Azulejo es un azul de lejos. Libertad es un azul de pueblos sin jaulas ni jauleros.
Los niños juegan con los animales, se juntan con perros y gatos, o – y aquí la referencia intratextual a su relato sobre Patacaliente- viajan sobre dinosaurios azules y cabalgan sobre el caballo de Marco Polo. La imaginación permite apuntar a un mundo otro, en respeto a la tierra y reconocimiento de los pueblos diferentes.
La naturaleza recorre los relatos de principio a fin. Palmeras, guayabas, apamate, mar, lluvia, día y noche, exhiben con nombre propio alguna de las cartas. El apamate piensa y siente. Vive con él, crece con él y ama con él. La guayaba es una infancia de pájaros y ríos. Junto a la madre, el patio de hicacos, toronjas, cambures y yuca y lechosas. La lluvia cierra el anillo de Dios sobre la tierra con un broche de siete colores, que es la vida en arco iris…. Naturaleza y animales no son distintos; en ellos se da la unidad de los seres: La Tierra es un animal blanco, azul y verde que danza frente a la luz del Sol. La espalda de la tierra se oscurece cuando el Sol ilumina la barriga…
Personas, animales y naturaleza toda, apuntan, con frecuencia a través del recurso a la metáfora, hacia asuntos existenciales, que no evita a los hijos, por más niños que estos sean. Libertad, amor, amistad y muerte, discurren entre las líneas de los relatos. Junto al contar o describir, se asoma un universo de valores por los que vivir.
Porque hablo mucho de amores preguntas qué es el amor
Una escalera de aguas blancas con anteojos azules, esa guacharaca que canta en la mañana más allá del río, el salto de un niño sobre el pozo que la lluvia le dejó en la calle con el sol adentro, el amor eres tú y soy yo cuando conversamos en silencio.
El amor es la tetagira, una perita de oro, flor silvestre y venenosa que nace y crece y guinda junto a los manantiales debajo de un árbol de trompillo. Cuando seas viejo y muerdas un mango, el amor es tú infancia.
El amor es una viejita pobre, calva y solitaria llamada victoria, tú la has visto registrando los basureros allá cerca del río, para dar de comer a los perros flacos y realengos que recoge en su rancho.
El amor es un amigo que se muere o que se va o que pelea con uno. El amor son las ovejitas de plata del Yagrumo cuando la niebla pasea por los andes, la luna cuando la penetra el sol, el sol de las mandarinas en la tarde y un caballo blanco en la mañana.
El amor es a veces una cuna, a veces una cama, y a veces una tumba.
El amor es poder abrir los ojos y sentir por dentro.
El amor es una mujer, una amiga, una compañera que te de vida sin pedir la tuya. El amor eres tú cuando haces lo mismo.
El amor es dios si de verdad dios es uno y siendo uno anda en todo lugar y en todo tiempo.
El amor, Sebastián, me matará sin que yo sepa, me guardará en sus brazos y me recordará para resucitarme.
Cuando lances una piedra procura no pegarle a nadie. Y si la lanzas de verdad y pegas, es porque a veces el amor se oculta, como el sol.
Duerme, entonces, para que amanezca.
Los asuntos existenciales que toca el autor, incluyen el desvelamiento de cierta imagen de Dios. Es un Dios que ni duerme ni tiene vacaciones. El Niño del pesebre anda sin regalos, a excepción de los gatitos que duermen con él. A cada a niño le reserva uno.
Tampoco ahorra Araujo, a los hijos a los que trasmite su libro, el asunto de los conflictos de clase. La denuncia social y la utopía aparecen con frecuencia, en especial en el relato sobre los conuqueros, la ciudad sin niños, una diminuta carta o el caballo de Bolívar, ya citado.
Un juez es un señor que se sienta y mira a los demás y dice sin sonreír, quien es bueno y quién es malo. Un juez es más que Dios porque Dios lo conoce a uno de a por dentrico y el juez de a por fuerita…  Sucede que mientras escribo esta diminutiva carta, en el Salvador, país que de algún modo te pertenece, hay una guerra terrible entre dos maneras de entender, de comprender y de organizar y de dirigir el mundo. (Extracto de Una diminuta carta)

Venezuela, América Latina y todos los países del mundo con niños o sin ellos ¿Habrá un país del mundo que no tenga niños? ¿Cómo sería? Me pongo a pensar que sería un país de viejos, o de viejas, sin ganas de tener niños o sin poder tenerlos, gente sin sexo, como decir sin ganas de reírse, sin risa, tal vez con ojos pero sin mirada, tal vez con brazos pero sin dedos o con muchas piernas pero sin caminar. Cosas así suceden. (Extracto de La ciudad sin niños)

Conuquero y arriero son dos modos distintos de ser pobre…. (Extracto de Los conuqueros)

Casi estaba mi ensayo-crónica listo para subirse al blog, cuando me encuentro en nuevo intento un par de ensayos de marcado interés para lo que voy tratando. Son de otro David Figueroa, pero este no es González. ¿Serán padre e hijo? Me informo, a través de una amiga del ámbito literario, y me cuenta que sí, que son padre e hijo, y que son yaracuyanos.
David Figueroa Figueroa resulta que tiene dos textos cercanos a lo aquí tocado. Uno de ellos lo dedica a otro libro de Orlando: El niño y el caballo.[4] Texto que aborda desde la óptica de la solidaridad, y en el que parte de la hermandad real de Araujo. En su tratamiento del texto, va intercalando precisos comentarios de cuatro escritores venezolanos: Luis Beltrán Prieto Figueroa, Laura Antillano, Earle Herrera y Carmen Mannarino. Tomo dos de ellos, perfectamente aplicables a nuestro texto:
Bellos relatos en su dimensión de humanidad, nos impactan a los adultos con la misma emoción y en igual grado (Laura).
Orlando Araujo se nos revela como un contador de cuentos, un memorioso que trae los recuerdos al tiempo presente y, merced a su prosa poética y precisa, los hace relatos vivos y vivaces. El escritor nos descubre que el tema rural no estaba pasado de moda porque nunca fue una moda. Lo que si estaba fuera de tiempo y lugar era el lenguaje con que el asunto era tratado y expresado (Earle).
Sigo buscando y encuentro el texto preciso[5]. Un ensayo explícito sobre la obra que me ocupa. Un amplio escrito en el que de nuevo se recurre a varios escritores venezolanos -José Gregorio González Márquez, Earle Herrera, Gregory Zambrano, Carlos Ildemar Pérez y Carmen Mannarino-, para referirse al valor de la amistad y el enfoque humanístico de Araujo, a algunos rasgos de la literatura para niños o a la relación de la poesía con la vida.
Al igual que en el ensayo anteriormente referido se evocan algunas palabras del Orlando Araujo, en conferencias diversas, en las que se pone de relieve la importancia que para él tenían ciertos valores humanos, tales como la fraternidad, la solidaridad, la amistad…
Detalla el ensayo alguno de estos valores: la amistad, la libertad, la sencillez… y los relaciona con la experiencia vital del autor, en particular con su experiencia junto a los camaradas sandinistas en Nicaragua, en 1984.
Con afán de literato minucioso, elenca David los diminutivos, símiles, metáforas y humanizaciones presentes en el libro. Dejo, al pie, el enlace donde pueden hallarse. El uso de la metáfora y lo lúdico, la vinculación con el entorno. la relación de los textos con vivencias anteriores (pasado), con el presente y con el futuro añorado, son algunos tópicos más por los que discurre David en su ensayo. Sobre la relación entre palabra y mundo, apunta lo siguiente:
Libro donde la vida pasa en forma de misivas, todo un compendio de rincones, árboles, aguas, pájaros, lugares, personas y momentos, donde la palabra agarra por los cuernos al mundo real o imaginario y lo transforma en textos para dárselo a sus hijos y también al mundo, el poeta no olvida que el tiempo transcurre y la memoria queda.
La dimensión ética o la pretensión aleccionadora la describe el ensayista de este modo:
El escritor nos trae situaciones y transformándolas en palabras ejemplares las pone frente a nosotros para que mejoremos nuestra existencia. Es una especie de espejo donde él se mira y no quiere el mismo rostro para nosotros. Lo vital hecho símbolo, metáfora o símil donde se sintetiza el quehacer humano, la palabra haciendo el papel de consejera y a la vez de esperanza.
Tomo su cierre magistral:
Todos los cosmos posibles se encuentra en Cartas a Sebastián para que no me olvide, lo real convertido en sueño y el sueño en esperanza, mensajes de un yo que aspira hacerse un todo, pasando por asuntos que van desde el querer, la camaradería, la familiaridad, la vida, el anhelo, la justicia, la libertad, la muerte, la vejez, la naturaleza, la injusticia, la palabra erguida, la risa, lo coloquial, todos los sentidos puestos en los ríos de saber con expresiones sencillas, asequibles, donde la retórica se ha lanzado al cesto de la basura.
Sigo retomando las Cartas... Comienzo y término. Comienzan con el nombre de Sebastián, en referencia al abuelo y bisabuelo. Sin olvidar a la bisabuela Galatea. Nos da una clave. De los antepasados, hombres y mujeres, aprendemos. Cuidado con olvidar a la bisabuela.
Se llamaba Galatea, como el agua de los manantiales que revientan en el páramo de Los Primates, como el vino, como la flor del árbol de la vida: Galatea. Galatea es un combate de alas entre un pájaro azul y una palmera. Agarra, Sebastián un caimito y cuando vayas entre caminando y bailando, junto al río, acuérdate de mí diciendo: Galatea, Galatea, Galatea.
Y así no se pierde, a lo largo de la obra, la presencia destacada y significativa de las mujeres: Trina, Inés, la abuela, la rusa “Perivocha”, la niña Lucía, doña Angustias, las cuatro hijas de Antonio, Rosario la de Popeye… Y, ¿cómo se termina?
Cuando cierras una puerta, muy probablemente cierras una casa y abres una calle, cierras una calle y abres un camino, cierras un camino y estás abriendo lo que no conoces.
El texto se abre al lector. Así lo dicen los teóricos de la hermenéutica. El texto ha volado libre, soltándose de su autor, para emprender la aventura sin fin del encuentro con la vida. Aquí lo tengo, conmigo. Y nada impide que lo compartamos.




[1] Biblioteca Básica Infantil y Juvenil, Monte Ávila Editores, Caracas, 2007.
[4] El niño y el caballo: la solidaridad en Orlando Araujo. Publicado el julio 30, 2013, por latintainvisible. https://latintainvisible.wordpress.com/2013/07/30/el-nino-y-el-caballo-la-solidaridad-en-orlando-araujo-2/
[5] Cuando una carta es un cuento. Publicado el noviembre 20, 2011, por latintainvisible.  https://latintainvisible.wordpress.com/2011/11/20/cuando-una-carta-es-un-cuento/